Si bien es cierto que el gobierno ha tratado de poner seguridad en las calles de Santo Domingo y todo el país es mucho lo que falta por hacer para que el ciudadano sienta que puede estar fuera de su casa con toda confianza.
El Plan de Seguridad Ciudadana que tanto dinero ha costado al gobierno que todavía se práctica a través de Interior y Policía está un poco diluido.
La delincuencia parece haberse apoderado del país.
No es cuestión de percepción como dijo el fiscal del Distrito Nacional, Moscoso Segarra es que los hechos acaecidos cada día demuestran que la delincuencia sofísticada es una realidad.
Nadie de ningún sector social y económico se ha salvado de la inseguridad.
Tanto el ciudadano común como los influyentes han sido víctimas de lo que pasa pareciendo que no hay una visualización de como resolver esto.
Agreguemosles a la fuerza de la delincuencia, el atropellamiento con que se maneja en calles y avenidas de tal manera que los choferes de autobuses, camiones, carros públicos y motores son los dueños del asfalto.
Para mí el principal problema es la falta de personal para dar servicios.
No están la cantidad de Policía para poner el orden, no existen la cantidad de Amet para guiar el orden en las vías.
esto no se quiere ver porque aquí cualquier influyente tiene dos y tres, hasta oficiales a su servicio, igual pasa con los Amet muchos funcionarios se sirven con la cuchara grande en las calles con sus franqueadores.
Esto sucede mientras nuestros principales dirigentes partidarios, los que aspiran a la presidencia también no se refieren al tema.
Lo de ellos es criticar al que gobierna, quienes gobiernan están en macroproblemas y ahí se va el tiempo.
Las pequeñas cosas del diario vivir nadie las toma en cuenta.Eso se lo dejan a cada funcionario o a la gente, en tanto la vida continúa con sus alegrías y amarguras en un país cuyos problemas menores son la verdadera razón del vivir.
Los macroproblemas sólo los entienden los que gobiernan y los que se reparten las riquezas pero a grandes tajadas.
Por lo demás esperamos que alguien se acuerde que las cosas pequeñas muchas veces tienden a ser más requeridas que las grandes y que la gente agradece más que le recojan la basura, les arreglen los semáforos o le señalicen una calle, de que se les hable del Fondo Monetario Internacional y sus recetas milagrosas para curar una economía.
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