Luego de acceder a la explotación de la Mina de Pueblo Viejo en Cotuí de ola manera más inverosímil y sólo a la criolla, la empresa Barrick Gold fue objeto de una de las campaña de descrédito más amplia que se haya hecho en el país para descalificar una empresa en los últimos años.
Digo de manera inverosímil porque el Congreso que aprobó el Contrato de explotación por parte de la minera ni siquiera leyó el documento que sirve de base legal a las actuaciones de la multinacional empresa.
A eso agregue dicen las mala lenguas que quienes trajeron dicha empresa a suelo nacional son tan influyentes que nadie osaría cuestionar dicho contrato del que ninguna autoridad relacionada ha dicho esta boca es mía.
Sencillamente la Barrick vino ofertó y se quedó.
De ahí en adelante comenzó la campaña contra la empresa bajo el alegato de que dañaba el medio ambiente pero sin tomarse en cuenta ni criticarse al mecanismo que aprobó su instalación admitido por muchos de ellos de que aprobaron sin leer.El Congreso Nacional y sus honorables miembros.
Los detractores de la minera canadiense, se dice iniciaron toda una campaña de medios que con contenido creíble acusaban a la empresa de dañar el medio ambiente, hasta marchas de incautos se organizaron.
En medio de esta situación desesperante para la imagen de cualquier empresa, diría yo, alguien le recomendó a la minera que con ofertas de publicidad y algunos manejos en efectivo las cosas podían cambiar a su favor.
Esa asesoría parece que dio resultados porque hasta los más irreductibles críticos de la Barrick dejaron de hablar en su contra o al menos callaron.
Esto fue producto precisamente de la colocación de comerciales en muchos de esos programas críticos y en otros casos de acuerdos de buena voluntad que debían incluir unos pesos por lo bajo por no decir millones.
Ya la Barrick si daña el medio ambiente a esta hora, eso no se ve y si se viera podría no criticarse.
Hay que notar que muchos de los que criticaban a la Barrick no lo hacían con la Cementera de Los Haitises.
Estas son gente inteligente saben hasta donde critican si sabían quienes estaban detrás del proyecto de dicha cementera.
Lo cierto es que producto de la libertad de información que se práctica en muchos medios, se hacen buenos negocios.
Y aunque los resultados están ahí, en algún momento la gente aprenderá a no dejarse coger de tonto cuando de supuestas campañas de buena voluntad se trate.
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