Han salido a la palestra cientos elementos que componen el comportamiento de la mayoría de los miembros de la Cámara de Cuentas que más que pensar ponen a dar pena a los integrantes de ese organismo.
Fueron electos los actuales miembros de la Cámara de Cuentas luego de la destitución de los antiguos integrantes quienes llegaron al organismo a repartirse cual botín de guerra todos los recursos con que cuenta la entidad.
No bien la gente salieron esta gente de la Cámara de Cuentas los nuevos integrantes ejecutaron cientos de cancelaciones contra importantes técnicos del organismo bajo el alegato de que tenían que hacer auteridad.
Resulta luego los honorables miembros de la Cámara se han repartido lo poco que queda tanto en dinero como en credibilidad de esa institución.
Veamos: Repartición de doble sueldo y bonos navideños sin que la ley lo autorice.
Una tarjeta de crédito que equivale a un aumento salarial próximo a los 150 mil pesos.
Asignación de vehículos recién comprados y repartición de privilegios consideramos como irritantes.
Ante la críticas de la sociedad dominicana de los privilegios asignados a su favor por los honorables miembros de la Cámara de Cuentas éstos supuestamente han hechado para atrás los recursos asignados pero de que manera.
Supuetamente van a devolver el medio millón de pesos que cada uno se asignó mediante descuento mensual de cantidades que más bien durarán más de cuantro años en aplicarse.
Es decir lo del descuento es una burla a los que reclaman devolver el dinero.
Cúan botín económico de los fondos estatales los actuales y los pasados miembros de la Cámara de Cuentas han ido a repartirse esos dineros como si ellos fueran pobres ciudadanos capaces de acumular recursos por necesidad.
resulta que los actuales honorables miembros de esa institución son todos adinerados la mayoría pensionados del Estado y gente con fortunas para el futuro.
Ante toda esta iniquidad y ambición producto de la desproporción de las despropoción de unos políticos la verguenza se ha olvidado.
La actuación de los pasados y actuales miembros del organismo dizque que debe supervisar las cuentas públicas revela como se manejan las cosas en un Estado en decadencia.
Incluso utilizan las auditorías para chantajer a las instituciones supervisadas.
La verguenza se ha ido a pique en gran parte del sector político nacional que no deja fuera a los reformistas que en su mayoría no quieren estar fuera de la nómina pública aunque pierdan a su madre.
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